¿Estar, o ser?

Dándole vueltas al título, y sobre todo al contenido de lo escrito desde que nació este blog, tengo que dejar claro una cosa: mi muerte no es para reírse.

Yo sé de uno que se murió de risa cuando le dije el título que puse a mi primera intervención (“Acabo de darme cuenta de que estoy muerto”) y la verdad es que nos vemos muy a menudo y que no ha influido nada nuestro estado en nuestra relación.

No me vengáis con que nunca habéis usado el verbo estar con amplitud de miras. Si no lo habéis hecho deberíais probarlo.

Los señores esos que ponen notas a los paises según el dinero que piensan que tienen, el que saben que deben, el que piensan ellos que van a poder pagar… Esos… esos si saben utilizar muy bien el verbo estar… para acojonar, para cambiar los gobiernos, para subir o bajar las calificaciones y hacer que suban o bajen las primas de riesgo de la madre que… ¡Perdón, perdón, perdón…!

El verbo estar lo saben utilizar muy bien esos… (no puedo utilizar otra vez señores)

¡Seres! ¡Seres! Esa es la palabra: seres, con minúscula. Poque utilizan el verbo estar, pero son dueños del ser.

Ellos son. Siempre son.

Son los que deciden. Son los que saben a cómo debe estar la prima de Grecia para que estén arrodillados los griegos, a cómo tienen que ponerse las de Portugal, las de España, las de Alemania… para que todos estemos acojonados, o muertos… Son los que en cualquier familia, grande o pequeña, disponen de lo que no es suyo: los que lideran, los que salvan…

Otro asunto es… lo que pintan en esto los que no siendo ellos, les aplauden y nos quieren hacer ver que eso “es lo que es“, que tenemos que estar a lo que ellos nos digan, que vayamos por donde nos quieran llevar, porque el camino para salvarse del caos solamente lo saben ellos (los que son y en el bote se autoincluyen los que les aplauden, claro) los demás únicamente podremos optar a estar… para lo que ellos necesiten.

¿Que no está claro?

¿Nunca habéis entendido a qué se refería el que decía?:

– Están todos los que son, pero no son todos los que están.

¿O era?:

– Son todos los que están, pero no están todos los que son.

Si queremos ser nos dirán que nosotros ni podemos ni sabemos ni queremos, que sigamos estando en donde ellos nos tienen permitido, que no les pinchemos o que nos atengamos a las consecuencias…

¿A dónde vamos a llegar?

En ocasiones anteriores no han dudado.

¡No aceptemos la violencia!

Y si hay que ser. No seamos como ellos.

¡Seamos pacíficos!

¡Seamos!

¡Seamos!


Estar muerto así tenía una ventaja…

Estar… no es definitivo. Puedo dejar de estar… Y si tú también dejas de estar… Ya seremos dos. Y dos y dos son cuatro, cuatro y cuatro, ocho; ocho y ocho, dieciséis…

¡Imagínate!

Dejamos de estar muertos, también para ellos, y no les tenemos en cuenta nunca más.

¡Ser y estar!

Van a emplear la violencia.

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