Seguir adelante

La incertidumbre, que no era buena para los mercados, era lo único que los políticos ofrecían a los que, irremediablemente, habían sido puestos en el camino de la pobreza.

Cada día que pasaba se parecia más al anterior y no se caracterizaba, precisamente, por la alegría de vivir.

A pesar de todo, seguir adelante era lo más sensato. Seguir adelante con escasas perspectivas. Seguir adelante con un bebé de pocos meses que quiere comerse su mundo. Seguir adelante sin trabajo, en este mundo, con una hipoteca y apurando el paro.

Seguir adelante… mientras millones de euros van a parar a los que no quieren perder, y tienen el poder para conseguir lo que quieren; aunque cueste más millones… de parados, de utilizados para recuperar la confianza que ellos necesitan; mientras gobierna el dinero y agoniza la política.

¡Seguir adelante!

¿Para que ellos salven su confianza?

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XIX

Me abate continuamente

este extraño sentimiento

de sentir que estoy viviendo

sin conocer a la gente.

Camino continuamente

y no me veo avanzar:

a cada paso un lamento

y la mirada hacia atrás.

-El camino recorrido…

Sentir… Volver a empezar.-

¡Camino ingrato,

qué duro es caminar

por tus peñas…

por tus prados…!

¡¡Qué duro es continuar!!

– De Primeros pasos