¡No dejemos que vuelva!

Ya pararon sus manos

con decretos acordes

a esos tiempos lejanos

que nos quieren volver.

Ya rompieron su mundo

y los sueños de entonces

con las dudas que tienen

los que compran poder.

Ya no duerme en su casa,

le robaron la noche

para oir el silencio

de su cruel desnudez.

Ya no toma la cena.

Ya no mira a la gente.

Ya no piensa en mañana.

Ya no quiere vejez.

Emigró hacia la muerte

sin saber bien por qué.

A una vida robada

qué se va a responder.

Ya encargan las camisas

de colores azules

y preparan la letra

de otra absurda canción.

Ya rompieron la línea

que amparaba a los parias.

Ya planean las fosas…

…a enterrar la ilusión.

¡No dejemos que vuelva

la España del miedo!

¡No dejemos que venza

otra vez la opresión!

—- —- —- —- —-

«Para que el mal triunfe basta con que los hombres de bien se queden cruzados de brazos.»  Edmund Burke

Dialogado (1)

¿Dónde está la diferencia entre el ser humano y el resto de los seres?

– Siempre nos han enseñado que lo específico de lo humano es la capacidad de razonar: «El hombre es un animal racional.«

¿Y la diferencia entre ser humano y no ser humano? «Ser o no ser…«

– ¡No empecemos a jugar con las palabras!

No, no es un juego. Piensa un poco.

– Recuerdo que algún sabio dijo: «Pienso, luego existo» y eso parece que fue muy importante, aunque yo nunca le he visto la importancia.

¿Tú piensas a menudo?

– ¡Ay, que te veo venir!

¿Te evades?

– ¡No! Es que…

Es que si decimos que somos racionales y nos sorprendemos, a nosotros mismos, no siendo lo que decimos que somos…

– ¡Para! ¡Para! Para! ¡Para! ¿Quien te ha dicho que me evada?

No me lo ha dicho nadie; lo he visto con mis propios ojos. Pero ese no es el asunto.

– ¿Entonces?

No te preocupes. El hombre es diverso, genérico, no es uno. Cuando hablamos del hombre, es un decir.

– ¡Vamos, que el hombre no existe!

Ese hombre único, animal racional, que piensa… y que por eso existe… pienso que no.

– ¿Tú sabes lo que estas diciendo?

«Solo sé que no sé nada.»