Mienten y solo hablamos

Mienten los que ofrecen otra posibilidad para seguir como estábamos y nos piden que confiemos en ellos con los ojos cerrados. Mienten los que nos dicen que saben lo que hay que hacer y no lo hacen. Mienten los que nos adulan para que dejemos de pensar en actuar. Mienten los que nos dicen que conocen el camino para salir de donde nos han metido.

Sabemos que mienten y solo hablamos.

La comodidad de una vida asegurada, minuto a minuto, ha sido un error que no podremos ni debemos mantener, porque esa seguridad y esa comodidad eran falsas. No eran generales ni generalizables. La mayor parte de la humanidad no podía, ni siquiera, imaginarlas.

Podemos continuar quejándonos de lo que estamos perdiendo, pero… posiblemente… terminaremos ganando en aspectos que nunca antes valoramos. Quizá ahora tengamos la oportunidad de pensar más en los demás, de hacer algo por otras personas, de vivir con mucha más perspectiva, de gastar energía para que nadie muera de asco por no tener ningún derecho, ni siquiera a la vida con dignidad. Perdemos en tontería, pero ganamos…

Tenemos que aprovechar para ganar en valentía, en solidaridad, en humanidad. Los cambios no pueden ser para abrir más la distancia entre los que tienen y los que no tienen. Los cambios deben servir para acercarnos y no pueden ser los que nos indiquen aquellos que pretenden volver a los crecimientos separadores. Dejaremos de tener, pero seremos mejores…  más humanos.

La palabra Política tiene que hacerse nuestra y también la acción diaria sobre las cosas cotidianas. No podemos continuar esperando, detrás de cada voto, que se hagan realidad nuestros deseos y nuestros sueños. No es forma de construir algo de todos. No podemos continuar ignorando que somos. No podemos confiar en que los mercados nos traigan la felicidad a cualquier precio, porque es con seres, con seres humanos, con los que nos dan privilegios.

Culpables somos si nos tragamos sus mentiras, si miramos para otro lado ante una injusticia por el simple hecho de que todavía, a nosotros, no nos ha llegado la hora del pago: del paro, del desahucio, de la falta de asistencia, de la negación de nuestra propia existencia.

La solución no es nueva (pregunta a Pinocho): dejamos de ser marionetas y nos convertimos en personas de carne y hueso.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s