Déjame que te diga

 

Déjame que te diga

qué es lo que quita

la luz a tus ojos

y calor a tu boca.

Cuando miras,

tus ojos perdidos

rehuyen miradas,

que buscan tu encuentro,

y no dicen nada

que pueda entenderse.

Cuando hablas,

de tu boca,

sin sentido,

salen solo exigencias,

palabras vacías

que no han visto nunca

la pura realidad.

Déjame que te diga

que tus ojos no ven,

lo que ocurre a tu lado.

Tu yo, no es saber.

Tu yo, no es justicia

Tu yo, no es amor.

Tu yo es poder

que usas

creyendo que eres

un ser superior.

Déjame que te diga

que el poder será «tu-yo»,

pero no es lo real.

Que hay otros pronombres,

sin miedo,

que no esperan

que les salves de nada.

Déjame que te diga

que no eres

lo que crees,

que no tienes razón.

Que nosotros vencemos

al poder de tu yo.