Dirección al futuro

No se trataba de una pesadilla ni, mucho menos, de una irrealidad provocada por alguna sustancia de las habituales en los que creen necesitar un poco más de lo que la vida les suele ofrecer, cada día, sin condiciones y sin riesgo. Había pasado ya un tiempo prudencial para dejar de pensar en lo sucedido y, sin embargo, parecía que fuera ayer cuando se inició el absurdo desenlace de aquella absurda historia.

¡Es hora de archivar el caso! La vida sigue ofreciendo, sin condiciones, su ración diaria de sosiego, de sesibilidad, de amor, de aburrimiento, de malestar, de… todo lo bueno y lo malo; y si lo acepto, si la tomo como viene; vivo mi vida y no me planteo cambiarla o negociarla, y mucho menos, a costa de batallar, absurdamente, con los demás, lo que no admite discusión.

Así que… olvidamos, que no perdonamos, los tristes momentos de inducida disputa: las tensiones provocadas, los insultos a la cara y a la inteligencia; y nos ocupamos de vivir junto a los que viven y no pensamos, para nada, en los que nos tienen por muertos y por condenados en su particular juicio final.

La vida ya es, de por sí, dura y difícil como para que nos dejemos enredar en las redes que echan otros, a río revuelto, sin ni siquiera ser pescadores. ¿Qué ganan estos guerreros sin instrucción endureciendo y dificultando aún más lo que ya viene siendo duro y difícil?

No es bueno que aceptemos imposiciones externas de nadie, por mucho que hubiera significado en un pasado llevadero.

Las circunstancias influyen de forma diferente en las personas, pero cuando una manipula, hiere, se siente superior a la otra y exige, sin medida, el ancho del embudo en exclusiva; las dos terminan perdiendo: aceptarlo es el mayor acierto que puedes tener. No intentes forzar la situación, no pretendas salvar a nadie del naufragio en el que tú eres una víctima más, porque no hay vuelta atrás. Lo que ha muerto está muerto y la resurrección, en esta vida dura y difícil, no existe.

No te sientas mal por las tormentas que has soportado. No te sientas mal por lo que ha muerto. No trates de mezclar lo que fue bueno con lo que fue horrible. No te dirijas al pasado, porque la dirección correcta es al futuro: un futuro junto a los que viven sin pretender influir en los otros; con los que conviven, con las personas que asumen la dureza y la dificultad de la vida y la comparten, no la reparten imponiendo, avasallando y matando sentimientos que nunca más podrán volver a ser lo que fueron.

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Archivado bajo Filosofía, Política, real-ficción

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