NO ERA CARBÓN

No era carbón
Imagen: tomada de la red

Como había sido malo, y los reyes magos -por aquello de magos- lo sabían, le enviaron carbón por vía segura y rápida. Tan rápida que el paquete, en vez de retrasarse o perderse que suele ser lo habitual en estas fechas, se adelantó.

El día 4 de enero, a las nueve y cuarto de la mañana, tras el primer pis con luz del día, llegó el aviso de llegada. Un dolor, desconocido y traicionero, penetró por la espalda y fue ganando intensidad hasta hacerse extremo en el corto trayecto que va desde la parte izquierda del costado, junto a la columna, hasta la parte inferior del abdomen. Un dolor incesante que le hacía retorcerse en la cama como un poseso y que produjo, súbitamente, un intensísimo sudor frío que empapó las sábanas en un momento y empañó la lucidez y serenidad habituales de estas horas en un día de vacaciones.

Afortunadamente él siempre duerme con «L», su ángel de carne y hueso, su compañía en el camino, la orgullosa madre de sus hijos, la que soporta el peso de los días, la vigía que siempre está pendiente de todos.

Y «L» recogió el aviso y lo trasladó inmediatamente, con el inevitable nerviosismo.

La ambulancia llegó a poner freno a ese dolor físico, tan diferente al dolor habitual de las sinrazones diarias, las habituales manipulaciones y los desvarios a que nos tienen acostumbrados tanta gente en el mundo que nos rodea.

Preguntas, toma de datos, pruebas, medicamentos… traslado al hospital -sin «L» porque no se admiten extraños en la U.C.I.móvil-; más preguntas, más pruebas, análisis, más medicamentos… observación… alta con cita para el día siete.

No era carbón (habrá que determinar si se trata de oxalato cálcico, estruvita, ácido úrico o cistina) y es lo razonable ya que, desde hace ya bastante tiempo, él era más de pajes y de pastores que de reyes, por muy majos que fueran.


Y ahí tenéis (20)
https://etarrago.wordpress.com/2014/12/15/la-otra-carta-la-que-le-envo-a-mis-paps/


NO ERA CARBÓN – (c) – grojol