Adiós, aspirante a loco, adiós

El veintisiete de septiembre de dos mil diecisiete mi padre hubiera cumplido noventa y cinco años. Los últimos que vivió no fueron buenos. Se hicieron duros, por la edad y por egoístas maniobras que su hija -sí, mi hermana- añadió desde el principio de su declive. Maniobras sí, que, entre otras cosas, provocaron el nacimiento de este blog y todas sus contingencias (ausencias incluidas).

El próximo nueve de octubre se cumplirán seis meses de la ausencia física de mi padre. Afortunadamente no fue consciente de todos los terremotos habidos en su familia, provocados por esa hija y consentidos por su mujer -sí, mi madre- que, sin demencia y con ayuda de su “salvadora”, fue olvidando lo que sus hijos quisieron siempre a sus padres y todo lo que hicieron en todo momento, hasta terminar entregándose ciegamente a la sinrazón de su hija.

Casi seis meses ya de descanso. Atrás quedaron todos los momentos compartidos, los alejados buenos momentos y los cercanos malos. Aquí quedamos, destrozados, los que pertenecimos a una familia hoy rota por la sinrazón.

Pido perdón por esta vuelta, tan personal, y por la última ausencia. En las próximas semanas “aspirante a loco” habrá de reinventarse sin el tormento constante de sucesos tan difíciles de digerir; pero con la satisfacción, eso sí, de haber acertado en todos los diagnósticos realizados en su momento. Quiero agradecer la compañía a todos los que me siguieron y, especialmente, a los que compartieron conmigo retazos de vida y de experiencias. No os he olvidado, os lo aseguro, y espero, de corazón, volver a los mismos sentimientos que pude experimentar cuando no los encontraba en donde se suponía que, por naturaleza, debían encontrarse.

La que fue mi hermana se convirtió en Marisa en “aspirante a loco” (recuerdo1). Me leyó en alguna ocasión y se reconoció muchas veces, aunque no entendió nunca, porque nunca fue muy de entender lo que no le interesaba. Una vez utilizó sus influencias -ya no tiene ninguna- para modificar algo de lo publicado (-ver nota de grojol- recuerdo2). Sé que no le gusta nada verse reflejada en este espejo, pero en unos días le dirigiré la carta final. Carta que supondrá el adiós a esta etapa y el comienzo de mi vuelta al blog, sin más aspiraciones que seguir caminando en libertad.

grojol

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