Sé lo que hiciste, Marisa

Complicada Marisa:

Sé lo que hiciste con tu familia.

Sé lo que has roto para lograr tus propósitos. Sé las manipulaciones que has hecho, las calumnias que has difundido entre tus “amistades”. Sé cómo has llevado a tu madre (también fue mía) a ese terreno en el que te mueves con tanta pericia. Sé cómo urdiste con ella una alianza a través de la cual habéis burlado la voluntad de mi padre (también fue tuyo).

En estas líneas puedes comprobar que siempre hay un camino alternativo a la manipulación y a la violencia. Se trata de contar lo que ha sucedido, sin aditivos interesados y sin pretensiones oscuras.  A propósito, como habrás comprobado ya, no he hecho caso a tu último desafío: no hay, ni habrá, denuncia ni a tu madre ni a ti.

Eso sí, tus amistades van a poder saber lo que yo sé.

Lo que, intencionadamente, les has ocultado para dar mejor cobertura a tus manipulaciones.

Los beneficios que has obtenido en tu interesada y desleal administración.

La  manipulación de tu propia madre hasta el punto de hacerla proclamar, recién muerto mi padre, en el mismo tanatorio, que ya no tenía “a nadie más que a su hija (tú) y a su nieta”; hasta hacerla despreciar, desde hace mucho tiempo, a sus otros hijos, a sus otros nietos y a sus biznietos; hasta provocar que no pudiera apreciar a nadie que no llevara tu aprobación.

Sé que siempre, en cualquier relación, has buscado obtener beneficio. Sé que has sido implacable en los finales, cuando ya no te resultaban rentables.

Efectivamente, yo no te soy rentable desde hace casi el mismo tiempo del dirigido desprecio de tu madre. Has sido implacable al mantener la misma mentira durante tantos años: que tus hermanos (yo el que más) abandonaron a tus padres y tú te tuviste que hacer cargo de ellos.

Dicen que tus contundentes mentiras se harán añicos con el tiempo. Que será él el que te ponga en el sitio que te corresponde. Que  él será el notario de tus fechorias y dará fe de la falsedad de tus palabras, del interés de tus calumnias, de la apropiación indebida que ya disfrutas. Realmente yo ya no necesito tiempo. ¡Que te aproveche!

La alianza que has forzado es la que se está beneficiando de la burla de la voluntad de mi padre y ese beneficio es la prueba de lo que has hecho. No pretendas poner la guinda insinuando que la única responsable es tu madre; que si ha hecho lo que ha hecho, por algo será -¡claro que es por algo!- o que la denuncie.

Cuéntales a tus amigas lo que ya sabes que yo sé.

Cuéntales que desviaste la práctica totalidad de los ahorros de mi padre -tu padre-, cuéntales que le hacías firmar (conociendo su estado) contratos de alquiler y lo que hacías con el dinero obtenido, cuéntales con qué dinero te compraste el coche que conduces., cuéntales cómo y por qué dejaste vacías sus cuentas bancarias y para qué abriste plazos fijos, en su nombre, en una sucursal en la que jamás estuvo él, cuéntales cuantos años has estado sacando más de dos mil euros mensuales de la cuenta de mi padre (tu padre). Cuéntales… Cuéntales por qué. Cuéntales para qué.

Ya burlaste la voluntad de mi padre. Ahora estás empeñada en ser la voluntad de tu madre. Ya sé que has dado el paso definitivo para poder hacerlo. Ya sé que has recurrido a un notario y a dos testigos de tu nueva familia -eso que tú llamas amigos, y que lo son, estoy seguro,  porque no conocen tus mentiras-.

Sé lo que hiciste, Marisa. Sé lo que eres capaz de hacer.

Yo ya soy libre, como mi padre, de tus manipulaciones. Me apena el papel de tus manipuladas y de tus manipulados, porque fui uno de ellos y conozco las consecuencias.

¿Comprendes? ¡Fui!

Desde ahora ya no me hace falta ser “aspirante a loco”.

¡¡Venga ya!!