Animal político (2)

Decía, entre otras cosas, que no es bueno que nuestra elección sea no participar…

Porque no es bueno que otro cubra nuestras responsabilidades, que otro venza nuestros miedos, que otro luche en favor de nuestras ideas; mientras nosotros permanecemos impasibles espectadores de lo que acontece a nuestro alrededor.

¿Qué exigiremos al otro que no podamos abordar nosotros mismos?

La exigencia ha de ser, preferentemente, con uno mismo: personalísima. Solo así seremos vencedores de nuestros miedos, luchadores por nuestras ideas, responsables de nuestras acciones y de nuestras omisiones.

¡Qué fácil es dejarse llevar por los que nos ofrecen hacerse cargo de todo lo que tendríamos que afrontar con nuestras manos, con nuestra inteligencia, con nuestra voluntad!

Las auténticas luchas las libramos en nuestro interior. Solo así conseguiremos ser (humanos libres con capacidades -empatía y sentido común-), que tiene muy poco que ver con tener (éxito económico, social o político; pero con incapacidad de mirar a los ojos del otro, precisamente, porque se nos antoja diferente, débil o despreciable).

El sistema político invita constantemente a dejarse llevar, a delegar, a tener; pero así nunca podrá entregar lo que promete porque, en su configuración actual, suele mantener en el olvido las capacidades que humanizan al ser humano; las que le hacer ser. Está más pendiente de ejercer la dominación que de ser útil a la mayoría.

El sistema “democrático” tiene que evolucionar y solo lo hará con la participación de todos los que, haciendo uso de su libertad, deciden ser sin que antes les hayan cortado las alas con toda la intención del despotismo vigente.

El sistema democrático tiene que llegar a ser un sistema justo, digno, sin argumentos falaces para dejar al margen del mismo a una parte importante de individuos.

Afortunadamente existen medios técnicos que lo hacen posible.

Desafortunadamente existen intereses que, por ahora, no lo van a permitir.
Esto es lo que hay. Pero lo que tenga que ser; llegará por la convicción y la participación de una gran mayoría responsable y participativa, sin manipulaciones, sin violencia, sin imposiciones, sin prisas…