Animal político (2)

Decía, entre otras cosas, que no es bueno que nuestra elección sea no participar…

Porque no es bueno que otro cubra nuestras responsabilidades, que otro venza nuestros miedos, que otro luche en favor de nuestras ideas; mientras nosotros permanecemos impasibles espectadores de lo que acontece a nuestro alrededor.

¿Qué exigiremos al otro que no podamos abordar nosotros mismos?

La exigencia ha de ser, preferentemente, con uno mismo: personalísima. Solo así seremos vencedores de nuestros miedos, luchadores por nuestras ideas, responsables de nuestras acciones y de nuestras omisiones.

¡Qué fácil es dejarse llevar por los que nos ofrecen hacerse cargo de todo lo que tendríamos que afrontar con nuestras manos, con nuestra inteligencia, con nuestra voluntad!

Las auténticas luchas las libramos en nuestro interior. Solo así conseguiremos ser (humanos libres con capacidades -empatía y sentido común-), que tiene muy poco que ver con tener (éxito económico, social o político; pero con incapacidad de mirar a los ojos del otro, precisamente, porque se nos antoja diferente, débil o despreciable).

El sistema político invita constantemente a dejarse llevar, a delegar, a tener; pero así nunca podrá entregar lo que promete porque, en su configuración actual, suele mantener en el olvido las capacidades que humanizan al ser humano; las que le hacer ser. Está más pendiente de ejercer la dominación que de ser útil a la mayoría.

El sistema “democrático” tiene que evolucionar y solo lo hará con la participación de todos los que, haciendo uso de su libertad, deciden ser sin que antes les hayan cortado las alas con toda la intención del despotismo vigente.

El sistema democrático tiene que llegar a ser un sistema justo, digno, sin argumentos falaces para dejar al margen del mismo a una parte importante de individuos.

Afortunadamente existen medios técnicos que lo hacen posible.

Desafortunadamente existen intereses que, por ahora, no lo van a permitir.
Esto es lo que hay. Pero lo que tenga que ser; llegará por la convicción y la participación de una gran mayoría responsable y participativa, sin manipulaciones, sin violencia, sin imposiciones, sin prisas…

13 comentarios sobre “Animal político (2)

    1. Hola, Ángela Periodista. He observado que la fecha en la que aparece en tu blog “Animal político” es el 5 de octubre (anterior a mi publicación, que es de noviembre). Sé que se producen errores continuamente al realizar las publicaciones (hoy mismo, en la última que he hecho, me aparecía fechada en noviembre y la he tenido que corregir); por eso te pido que corrijas la fecha de publicación, de 5 de octubre, a la fecha real en que aparece registrado el enlace a mi “Animal político (2)”,30/11/2017. Con esta comunicación quedará aprobado el enlace, pero será provisional, hasta que realices, en un tiempo prudencial, la corrección que te he pedido. Muchas gracias.

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    1. Responsabilidad es una palabra muy acertada para combinar con democracia. Es estos días estamos viendo, en lo que está ocurriendo en Cataluña, como unos y otros parece que defienden, sin ningún argumento y sin trazas de responsabilidad, democracias distintas y opuestas. Pues sí: pidamos responsabilidad a todos aquellos que se les llena la boca de democracia interesada.
      Un abrazo

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    1. Jaja… No sabía nada de ese mundo, pero no es tan malo si se refiere a un mundo que ahora no existe pero que es posible si hay quien lo quiere hacer posible, sin que tenga que intervenir ningún ser extraño. ¡Querer es poder!

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      1. Pero no siempre que se habla de democracia hay transparencia. Cuando esa transparencia es sustituida por manipulación, el resultado es bien distinto. Hoy mismo tenemos el ejemplo de Guinea Ecuatorial, donde vuelve a ganar el que lleva ganando más de treinta años con más de noventa por ciento de los votos. Entre ese extremo y la transparencia hay muchísimos matices que tienen que ir evolucionando hacia esa democracia transparente.
        Un abrazo

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      2. Ah, cuentas eso y no dejo de pensar en mi Puerto Rico, donde hacemos alarde de la democracia. A todo el mundo le gusta votar en la isla. Votan para todo. Cuando hay concursos y los televidentes pueden votar, los boricuas somos los primeros. Es increíble que somos tan pocos y le ganamos a los de otros países en esas competencias fácilmente. Solo porque nos encanta votar. Y también votamos por los mismos corruptos una y otra vez. Por eso estamos como estamos. Por poco un huracán nos borra de la faz de la tierra. En eso, pecamos tanto como los demás. Un abrazo, mi querido.

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