Para vivir la vida

Para vivir la vida
solo hay que evitar
ser abatido
o conducirse,
sin sentido,
hacia destinos
que marcan otros
para cumplir objetivos.

No está la vida
para andar mirándose
el ombligo
ni para andar llorando
por cualquier motivo.

Estamos porque estamos,
porque nos han parido,
y ya que estamos; somos,
nos hayan o no querido.

No es bueno dejarse llevar
por la corriente
ni querer ser ejemplo
de cordura ante la gente.

No es bueno lamentar
haber nacido
ni llegar al final
sin haber vivido.

Mirar la cicatriz
no es un camino.
Pensar y no actuar
no lleva
a ningún destino.

Un paso y otro paso,
junto a otros
con sus pasos,
es suficiente
para afirmar
que estamos vivos.

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