Vamos a permitirnos la alegría

Vamos a permitirnos
la alegría…
La alegría de creernos
más humanos cada día.

Humanos que no aceptamos
las armas para matar.
Humanos que no usamos
la fuerza para ganar.

No es vencer lo que buscamos,
porque venciendo perdemos
la alegría que nos debemos
para sentirnos humanos.

Es crecer lo que queremos.
Crecer sin que venza el miedo,
sin que nos mande el dinero,
sin que nos pueda el horror.

Vamos a permitirnos
la alegría…
La alegría de querernos
más humanos cada día.

Humanos que no luchamos
para imponer un criterio.
Humanos que dialogamos
para crear algo serio.

Algo que sea diferente
a lo que está sucediendo.
Algo que sea la fuente
de lo que ya está naciendo.

Nuevas formas,
nuevos cielos,
nuevas sendas,
nuevos suelos.

Vamos a permitirnos
la alegría…
La alegría de sabernos
más humanos cada día.

Humanos que no dejamos
que manipulen más vidas.
Humanos que trabajamos
para evitar más heridas.

No hay humanos ilegales,
no a las leyes que lo digan.
Mujeres y hombres iguales,
que los hechos no desdigan.

No a la mentira que manda.
Sí a la verdad que responde.
No a la violencia que mata.
Sí al amor que repone.

Vamos a permitirnos
la alegría…
La alegría de sentirnos
más humanos cada día.

 

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Adiós, aspirante a loco, adiós

El veintisiete de septiembre de dos mil diecisiete mi padre hubiera cumplido noventa y cinco años. Los últimos que vivió no fueron buenos. Se hicieron duros, por la edad y por egoístas maniobras que su hija -sí, mi hermana- añadió desde el principio de su declive. Maniobras sí, que, entre otras cosas, provocaron el nacimiento de este blog y todas sus contingencias (ausencias incluidas).

El próximo nueve de octubre se cumplirán seis meses de la ausencia física de mi padre. Afortunadamente no fue consciente de todos los terremotos habidos en su familia, provocados por esa hija y consentidos por su mujer -sí, mi madre- que, sin demencia y con ayuda de su “salvadora”, fue olvidando lo que sus hijos quisieron siempre a sus padres y todo lo que hicieron en todo momento, hasta terminar entregándose ciegamente a la sinrazón de su hija.

Casi seis meses ya de descanso. Atrás quedaron todos los momentos compartidos, los alejados buenos momentos y los cercanos malos. Aquí quedamos, destrozados, los que pertenecimos a una familia hoy rota por la sinrazón.

Pido perdón por esta vuelta, tan personal, y por la última ausencia. En las próximas semanas “aspirante a loco” habrá de reinventarse sin el tormento constante de sucesos tan difíciles de digerir; pero con la satisfacción, eso sí, de haber acertado en todos los diagnósticos realizados en su momento. Quiero agradecer la compañía a todos los que me siguieron y, especialmente, a los que compartieron conmigo retazos de vida y de experiencias. No os he olvidado, os lo aseguro, y espero, de corazón, volver a los mismos sentimientos que pude experimentar cuando no los encontraba en donde se suponía que, por naturaleza, debían encontrarse.

La que fue mi hermana se convirtió en Marisa en “aspirante a loco” (recuerdo1). Me leyó en alguna ocasión y se reconoció muchas veces, aunque no entendió nunca, porque nunca fue muy de entender lo que no le interesaba. Una vez utilizó sus influencias -ya no tiene ninguna- para modificar algo de lo publicado (-ver nota de grojol- recuerdo2). Sé que no le gusta nada verse reflejada en este espejo, pero en unos días le dirigiré la carta final. Carta que supondrá el adiós a esta etapa y el comienzo de mi vuelta al blog, sin más aspiraciones que seguir caminando en libertad.

grojol

No me reconozco…

Leopoldo María PaneroImagen: sciammarella

.

No me reconozco entre los que odian.

No me reconozco entre los salvadores que saben todo lo que hay que hacer y lo hacen, única y exclusivamente, por su propio interés; arrimando siempre el ascua a su sardina.

No me reconozco entre los que manipulan para imponer su voluntad a los que consideran inferiores.

No me reconozco entre los que se adueñan de la justicia para hacer injusticias.

No me reconozco entre los que utilizan la palabra para justificar lo injustificable.

No me reconozco entre aquellos que gritan a los cuatro vientos sus cualidades y odian al que, porque las conoce, no aplaude sus gritos de propaganda.

No me reconozco plenamente humano entre tanta gente que tira piedras en nuestro propio tejado.

No me reconozco… entre tanta insípida cordura.

grojol

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En homenaje a Leopoldo María Panero: ¡admirable locura!

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Es preciso / Todavía estamos a tiempo

Estelas en el mar

.

 

ES PRECISO

Es preciso partir,

dejarse ya de recuerdos,

a encontrar la Verdad

que debe estar por los suelos.

Siempre bebiendo tristezas

en tu propia soledad.

Contemplando las estrellas

no vas a poder amar.

Todo está aquí: en los suelos,

entre los hombres sencillos

y entre los niños muertos.

 

                  (Poema 3 de “Primeros Pasos” del Libro de Poemas)

.

TODAVÍA ESTAMOS A TIEMPO

Nunca quisieron buscar

la Verdad con el pueblo.

Y triunfó la mentira,

-como todo lo impuesto-.

Antonio quiso buscarla

y nunca acudieron…

Ellos,

mucho más importantes,

la suya impusieron

con muerte y con miedo,

con guerra y con hierro.

¡Todavía estamos a tiempo!

(En el 75 aniversario de la muerte de Antonio Machado)

.

LXXXV

¿Tu verdad? No, la Verdad,

y ven conmigo a buscarla.

La tuya, guárdatela.

                     (Proverbios y Cantares – Antonio Machado)

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