Archivo de la etiqueta: dios

LO QUE IMPORTA

 

Imagen: grojol

Imagen: grojol

Lo que importa
no está en las palabras.

Las palabras solas
solo son engaños
-papeles preciosos
que envuelven regalos-
vacíos y extraños.

Lo que importa
no está en las palabras.

No está en la promesa
de volverte loca,
si te entregas toda…
ni está en la palabra
que pueda llegarte
de una u otra boca.

Lo que importa
no está en las palabras
ni está en ningún dios
ni en ningún poder…
si con esas palabras
se alienta el dolor
sin ningún pudor.

Lo que importa
no está en las palabras
ni está en el dinero…

Lo que importa…
solo está en el amor.

¡Y eso es lo primero!


“Yo amo, tú amas, él ama, nosotros amamos, vosotros amáis, ellos aman.
Ojalá no fuese conjugación sino realidad”
Mario Benedetti

P.A.N. – LIEBSTER

liebster-award

Acabo de recibir dos nuevas nominaciones, esta vez para el premio LIEBSTER.
Desde Psicología En Mente y desde Pablo Mirlo.  Indudablemente, siempre es agradable que te señalen con admiración y es justo mostrar agradecimiento. ¡Muchas gracias, Nuria, muchas gracias, Pablo! Y quiero compartirlo, como siempre, con todas las personas que regalan día a día sus palabras, sus ilusiones, sus ideas… en la blogosfera. ¡Este P.A.N. es para todos!

Hoy, como en esas coincidencias que ocurren frecuentemente en el universo, va a confluir la recomendación a que visitéis Psicología En Mente, concebido por Nuria como “Psicología para ser la mejor versión de uno mismo”, con… Y ahí tenéis (8) -que ya estaba decidido antes de las nominaciones- . ¡Pura y maravillosa coincidencia!
¡¡¡Visiten, visiten!!! y acérquense un poco más a la mejor versión de uno mismo.
¡¡¡Y visiten a Pablo!!! y recorran su blog muy despacio. Ahí ya está la mejor versión de un ser humano. “…Me considero un parlante, un sin regazo, un perro … un marco descolgado, un cielo colgante, ensueños, un amargado. No obstante difiero. tal vez ni concuerdo…” Sus palabras se leen, se ven, se oyen… Así es que -si todavía no lo conocen- lean, vean, oigan… la mejor versión de un ser humano.


Y ahí tenéis (8)
http://psicologiaenmente.wordpress.com/2014/11/02/nutricion-emocional/

Viaje a la cara oculta (El animal, el hombre, la sangre…)
http://wp.me/p1Bx0Z-o



LO QUE IMPORTA – (c) – grojol

Anuncios

21 comentarios

Archivado bajo Premios, Agradecimientos, Nominaciones (P.A.N.), real-poesía

Porque no hay dinero

 

 

¿Qué es una democracia

cuando los demócratas pasan?

.

Con poder se puede hacer

el bien,

si es lo que se quiere.

Pero…

primero hay que instalarse,

después toca mantenerse.

La escusa para no hacer el bien:

– “Se hace lo que se puede”.

.

El poder reside en el pueblo.

Y cuando el pueblo lo entrega

suele apegarse al dinero.

.

El poderoso no tiene ojos

para las cosas pequeñas.

Lo terrible es cuando todo,

incluida su estupidez,

le parece pequeño.

.

El político zafio, cuando se vende,

es político para lo suyo

y zafio para lo de los demás.

.

¿Qué es el poder cuando está

tan lejos de todo

que no le importa nada de nada?

.

El gran dictador pervive

porque existen

innumerables zánganos

que lo mantienen a ultranza.

.

No habrá salud.

No habrá educación.

No habrá justicia.

– ¿Por qué?

– Porque no hay dinero.

– ¿No hay dios?

– Porque no hay dinero.

– ¿No hay hombre?

– Porque no hay dinero.

– ¿No hay amor?

– Porque no hay dinero.

¡¡¡Porque no hay dinero!!!

¿¿¿Porque no hay dinero???

 

Deja un comentario

Archivado bajo real-poesía

Vivir… sin imposiciones

 

                        Mis sentimientos habían estado condenados a vivir clandestinamente desde que tengo uso de razón.

 No sé por qué intento engañarme al utilizar el pasado hace un momento. Mis sentimientos son clandestinos ahora. Y no solo los míos, estoy seguro. Me temo que la familia-sociedad se ha encargado, sin imposiciones que se puedan detectar en el momento, de que cada uno de sus miembros se tragara, literalmente, conforme iba llegando a este mundo, la mayor parte de sus sentimientos.

Las he pasado putas tragando mis emociones… por tradición, o por lo que sea que no acierto a identificar.

Llevo cinco años, dos meses y quince días sin tragar.

He aprendido que no hay que reprimir ni negar las emociones.

He conseguido manejarlas, tanteando en la oscuridad de mi camino, hasta averiguar que se puede transformar lo negativo en positivo; aunque lo negativo sea más abundante y lo positivo muy escaso.

He cometido errores que se han traducido en consecuencias espirituales, sociales y físicas. ¡No hay dolor!

Se aprende de los errores, pero el surco de cada error ahí queda: en tu cuerpo y en tu alma. Lamentablemente nadie escarmienta en cabeza ajena.

Desde niño, consiguí una asombrosa capacidad para situar a mis emociones en aquella especie de pista de pruebas, que había llegado a crear, desde que mamá me había respondido que no me daba besos, como a los otros niños sus madres, porque yo no era tan bueno como los otros. ¡Estuve meándome en la cama una década!

Con el tiempo y experiencias similares, fui perfeccionando la técnica hasta convertirla en una activísima autopista, estilo alemán, donde las emociones sobrevenidas aceleraban a velocidades sin límite y, paradógicamente, me permitían ganar tiempo para evaluar las consecuencias de cada inevitable respuesta de mi cuerpo y, con el tiempo ganado, programar la manera de actuar.

Aquella capacidad me había proporcionado un cierto control de mis sentimientos. Se trataba de una especie de dique de contención que aplazaba, por un tiempo indeterminado, ese latigazo interno que, desde el origen de los tiempos, ha servido al animal para conseguir la supervivencia.

Pero toda acción tiene su reacción. Todo ejercicio, sus consecuencias. Y el continuo ensayo-error, con todos los errores propios del procedimiento, me fueron segregando de una parte de mi familia inicial, de todo el dios que me presentaron, de esta sociedad conformista e hipócrita que vive por inercia, creando desigualdades, admitiendo corrupciones y manteniendo trasnochadas tradiciones; mientras devora a sus jóvenes sin contemplación o les niega el beso con excusas sin sentido.

Ningún problema específico parece tener la culpa de esta separatidad que acepto, pero combato sin estridencias, solo y sin armas, con la única fuerza de mi trabajo silenciado por la ignorancia y la conveniencia, pero tangible.

¡Es el precio de vivir… sin aceptar imposiciones severas! (me lo repito todos los días).

Pero soy feliz. Conozco el antídoto contra la separatidad. Es el amor: el que no exige contrapartidas, el que aprecia lo positivo, el que no se borra con el tiempo ni con la distancia ni con ataques de ira ni con excusas. No es el amor de los mercados ni el de los intereses, no es el de las fiestas ni el de los gritos, no el que se alimenta de las inconscientes emociones. ¡Es decisión! ¡Es consciencia! ¡Es sentimiento!

Hoy se ha cerrado la autopista y he llorado con mi hijo, abrazados los dos, a lágrima viva. Mañana estaremos separamos casi cinco mil kilómetros, pero los abrazos y los besos serán suficientes para transformarlo todo en alegría, así que… ¡Nada de tristezas, hijo! ¡Nada de miedos!

Recuerda… y vive.

1 comentario

Archivado bajo real-ficción

Inmaculada Constitución

Desde que los “representantes del pueblo”, sin consultar a los “invisibles”, la obligaron a prostituirse por por un puñao de parné, la Constitución ya no es la que era, ya no es la madre que está para todos, ya no está para mediar ni para buscar soluciones, ya no es ágil.

La utilizan, drogada, para satisfacer las necesidades que los “responsables” defienden. La utilizan como han utilizado siempre todo aquello que puede humanizar. Como han utilizado a dios, sea el que sea su nombre. Como han utilizado el amor.

Antes era como una diosa, señora de lo visible y lo invisible. Ahora es como una puta obligada, que solo debe atender a los intereses muy concretos de quienes la prostituyeron.

Algunos prostituyentes, se arrepienten ahora y piden perdón y se lamentan y lloran por las esquinas cuando oyen el canto de los gallos que les recuerdan la cobarde traición.

La vieja Constitución está muerta en vida.

¡La Constitución ha muerto!

¡Viva la Constitución!

 

——————

LVIII

 

Si tenemos la vida…

¿Por qué hablar de la muerte?

¿Por qué cerrar la herida?

¿Por qué temerte?

¿Acaso tú no eres amor?

 

Estamos hartos de querer tenerte

y no tenerte.

Estamos hartos de vivir tu muerte.

 

¡Te han utilizado, dios!

 

Y nos han enseñado

a contemplar tu muerte

a ignorar tu vida

y a temerte…

 

Nos han enseñado

a no saber del amor.

-Solo hablamos del dolor-

 

¿Que por qué hablar de la muerte…?

Para olvidar la vida. Simplemente.

 

14-nov-77

———————-

Deja un comentario

Archivado bajo real-ficción, real-poesía