Y ahora que lo sabemos… ¿qué?

Y ahora que lo sabes… 

¿vas a seguir

como si no lo supieras?

 

Tienes todo el tiempo del mundo,

pero no es necesario

esperar a que ningún dios 

venga a salvar a nadie.

 

Ahora que lo sé…

no puedo seguir 

como si no lo supiera.

 

Tengo todo el tiempo…

pero no es necesario

esperar a nadie 

que venga a decirme

lo que tengo que hacer.

 

Ningún humano es más 

que otro humano. 

 

Y ahora que lo sabemos… ¿qué?

 

¿Dejaremos que triunfe el miedo,

la manipulación y la mentira…?

 

¿Lo dejaremos todo en las manos

de los que se consideran superiores?

¿Todo… en las manos de aquellos…

que se sienten más que otros?

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Alergias y no

La alergia… es una respuesta anormal del sistema inmune […] Descartar las alergias es tan importante como confirmar su existencia, para limitar tanto las medidas de evitación como preocupaciones e impactos sociales negativos innecesarios.”

                                                  es.m.wikipedia.org

¿Mi propio cuerpo se deja manipular,

me ignora… y me ataca?

¡Es alergia muy seria!

¿Para defenderse de qué?

 

¿En mi propia familia alguien se deja manipular,

me ignora…  me atraca?

¡Es alergia y miseria!

¿Para qué defenderse?

 

¿Algunos seres queridos se dejan manipular,

me ignoran… me rechazan?

¡Es alergia de serie!

¿Pero… alegría?

 

¡Descubrí el agente causante!

 

¿Hay humanos que se dejan manipular,

ignoran… atacan, atracan, rechazan a otros…?

¡No! ¡No es alergia!

¡Es lo peor de lo peor!

 

No podemos dejar que nos manipulen,

ni ignorar… que se ataca, 

se atraca,

se rechaza a seres humanos, 

cada día.

¡No es motivo de alegría!

Todos en peligro estamos

y no es nuestro silencio 

lo que nos salvaría.

Una Investigación Revela la Mentalidad Humana de Rebaño

Lo que aquí se nos cuenta me parece tremendo y descorazonador para la humanidad. Lamentablemente esto da explicación a muchas de las situaciones que vivimos a lo largo de nuestra historia, individual y social. ¡Somos mucho más animales de lo que nos creemos!

Sureste Press

“El estudio demostró que se necesita una minoría de apenas un 5% para influir en la dirección de la multitud – y que el otro 95% les seguía sin siquiera darse cuenta de lo que estaba pasando”

Social | Reportaje | Internacional |Científicos de la Universidad de Leeds han realizado investigaciones que demuestran la tendencia de muchos a actuar como ovejas, sin darse cuenta siguen a la multitud como si no tuvieran una mente racional.

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Rupturas y sentimientos

Porque somos humanos podemos pasarnos la vida entera dándole vueltas a lo que ocurrió y no tenía que haber ocurrido, según nuestro particular entender. Es posible que esa manera de proceder no sea saludable, pero me parece que es demasiado frecuente entre nosotros.

El asunto se hace especialmente doloroso cuando lo que ha sucedido supone la ruptura de una relación. Se añade un plus de dolor si la ruptura no fue producto de un consenso más a menos “amigable”, si no hubo un sincero diálogo, si existió premeditación por una parte y el consecuente “no-sé-como-afrontar-lo-que-se-me-viene-encima” por la otra. 

En casos complicados se van sumando puntos en esa fatídica escala, según hayan sido las circunstancias que acompañaron a los componentes de la relación rota: el roce, el parentesco, la antigüedad, la admiración, la dependencia, la entrega, el egoísmo, la premeditación, el sometimiento, el número…

El dolor no se reparte de la misma manera en todos los sujetos de una ruptura. Depende del peso del compromiso, del valor real de la apuesta inicial, del grado de generosidad…

Unos, los “ingenieros” de la operación, posiblemente se tomaron su tiempo y decidieron el momento de la notificación de “su” liberación. Otros, los “sorprendidos”, con toda seguridad se encontraron, de sopetón, con esa gran ola que deshacía la estabilidad de su mundo y se resistieron a creer que estaba ocurriendo lo que estaba ocurriendo.

Una ruptura se produce en una relación que ha gozado de un tiempo y de unos sentimientos compartidos, al menos en teoría. Se suele suponer que se trata siempre de una pareja que, además de tiempo y sentimientos, han compartido sexo como ingrediente fundamental; pero no es así necesariamente. Existen infinidad de relaciones rotas por intereses contrapuestos entre miembros de una misma sociedad, de una misma familia: padres, hijos, hermanos, pueblos, países… 

Entre aquellas tiene relativa importancia, es verdad, desde su génesis hasta su desenlace, el sexo y, en bastantes ocasiones, la aparición de una tercera persona. Entre las demás, la génesis suele estar, más o menos explícitamente, en el dinero. Y en ambas el desenlace viene con un común denominador: la ausencia de diálogo y la explosión de un súbito interés que ya no admite demora.

En todas es posible la aparición de un “argumentario” de justificación, desde la “ingeniería” de la operación, que suele tratar de dar explicaciones a lo que, generalmente, no tiene más que una explicación: la decisión unilateral de independencia porque sí y punto. Desde la otra parte, la sorpresa suele traer consigo infinidad de sentimientos negativos y mucho dolor. Pero lo fundamental, para entender el desenlace, es que el diálogo no existe ya y quizá llevaba tiempo arrinconado.

Todos somos humanos. Todos tenemos sentimientos. Pero no todos somos iguales… ni en responsabilidades…  ni en dolores… ni en sentimientos… ni en intereses.

Algunos podemos pasarnos la vida entera dándole vueltas a lo que ocurrió, y no tenía que haber ocurrido, pero no sería bueno dejarse caer en el resentimiento ni en el rencor…                                                                                                         Otros, desde su desprecio desmedido y su pretendida superioridad, pueden permanecer impasibles, sin señales de dolor, sin asumir ningún tipo de responsabilidad… pretendidamente libres…

Lo ocurrido en una ruptura es parte de la vida y es preciso saber reponerse para que aquello no suponga un lastre para continuar viviendo.

Solo el diálogo nos permite afirmar que somos humanos. Pero… dos no dialogan si uno no quiere.