Humano ¿Dónde estás?

Humano.
¿Dónde estás?

No te encuentro
en el amor
y no me quejo.
Me quejo del amor
que no existe.

La culpa no es de uno,
es de todos.

Si te busco,
siempre estás
en la mentira
y no te dejo.
Dejo la mentira
que existe.

La culpa no es de uno,
es de todos.

¿Para qué quejarse
cuando el amor no existe?
Lo indicado
es amarse.

¿Para qué dejarse
y que gobierne la mentira?
Lo adecuado
es liberarse.

La culpa no es de uno,
es de todos.

Sin hacer nada.
¿Dónde está el humano
que resiste?

Sin dar nada.
¿Dónde está el humano
que ama?

¿Dónde estás?
Humano.
¿Dónde estás?

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Animal político (2)

Decía, entre otras cosas, que no es bueno que nuestra elección sea no participar…

Porque no es bueno que otro cubra nuestras responsabilidades, que otro venza nuestros miedos, que otro luche en favor de nuestras ideas; mientras nosotros permanecemos impasibles espectadores de lo que acontece a nuestro alrededor.

¿Qué exigiremos al otro que no podamos abordar nosotros mismos?

La exigencia ha de ser, preferentemente, con uno mismo: personalísima. Solo así seremos vencedores de nuestros miedos, luchadores por nuestras ideas, responsables de nuestras acciones y de nuestras omisiones.

¡Qué fácil es dejarse llevar por los que nos ofrecen hacerse cargo de todo lo que tendríamos que afrontar con nuestras manos, con nuestra inteligencia, con nuestra voluntad!

Las auténticas luchas las libramos en nuestro interior. Solo así conseguiremos ser (humanos libres con capacidades -empatía y sentido común-), que tiene muy poco que ver con tener (éxito económico, social o político; pero con incapacidad de mirar a los ojos del otro, precisamente, porque se nos antoja diferente, débil o despreciable).

El sistema político invita constantemente a dejarse llevar, a delegar, a tener; pero así nunca podrá entregar lo que promete porque, en su configuración actual, suele mantener en el olvido las capacidades que humanizan al ser humano; las que le hacer ser. Está más pendiente de ejercer la dominación que de ser útil a la mayoría.

El sistema “democrático” tiene que evolucionar y solo lo hará con la participación de todos los que, haciendo uso de su libertad, deciden ser sin que antes les hayan cortado las alas con toda la intención del despotismo vigente.

El sistema democrático tiene que llegar a ser un sistema justo, digno, sin argumentos falaces para dejar al margen del mismo a una parte importante de individuos.

Afortunadamente existen medios técnicos que lo hacen posible.

Desafortunadamente existen intereses que, por ahora, no lo van a permitir.
Esto es lo que hay. Pero lo que tenga que ser; llegará por la convicción y la participación de una gran mayoría responsable y participativa, sin manipulaciones, sin violencia, sin imposiciones, sin prisas…

El hombre es libre… para ser bueno

Que el hombre es bueno por naturaleza cuenta con muchos defensores.

No sé si suficientes -yo diría que nunca serán demasiados-. Tampoco sé si las indiscutibles excepciones que existan, aunque sea para confirmar la regla, deben ser consideradas despreciables, estadísticamente hablando, para aceptar la afirmación con alegría y con todas sus consecuencias.

Otra cuestión es cuando nos planteamos si el hombre -varón y mujer- es libre.

Lo cierto es que el hombre, que puede ser un lobo para el hombre, es capaz de ser la mayor esperanza para auto-recuperarse de las nefastas consecuencias de su torpe y nefasto proceder. Solo necesita actitud…

Actitud para gestionar dos cosas, para lo cual siempre es libre: ser capaz de ponerse en el lugar de un semejante, para intentar saber qué es lo que el otro siente; y comprender que, definitivamente, es cierto que si escupe hacia arriba tiene muchas posibilidades de que el escupitajo le caiga en la cara.

Sin esa actitud… -sin empatía y sentido común- no es posible que exista el humano bueno, pero siempre es libre para serlo.

LLEGUÉ, VI, VIVIENDO ESTOY…

 

Imagen: tomada de la red
Imagen: tomada de la red

Llegué,
indefenso e ignorante,
tras una cruel guerra
entre hermanos
-es que así son
las guerras todas-
y crecí en la ignorancia
-que no era buena,
pero guardaba amor
y sentimiento-
y en la dulzura inmensa
de la amarga pobreza.

Vi,
la tristeza
de gentes oprimidas
entre ahogados recuerdos,
entre lágrimas escondidas
por vidas secuestradas,
por vidas suprimidas
sin motivo…

Viviendo estoy…
entre humanos
que persisten
en vivir en la ignorancia,
mientras piensan
que necesitan nadar en la abundancia,
y que creen que una vez vencieron
-se equivocan,
que no vencieron nada-
y continúan
-ignorantes-
esperando otra cruzada.

¿Seremos tan desalmados que no nos importe que se repita la historia?

El país al que llegué (en la prensa del día)

“Primera plana” (7-7-1954) en “ABC” de Madrid: pagina en pdf.

“Significativo homenaje” (7-7-1954) en “La Vanguardia” de Barcelona:

“EN EL 18 ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE CALVO SOTELO
Su santa intolerancia (la negrita es mía)
«Nuestra arrogancia previsora, apriorística, ínspirada en la fe y no en el despecho, nos ha preservado de todo acatamiento a la República, y de reverenciar sus jerarquías, y de convivir con sus instituciones, y de formar en sus cuadros de mando y de saludar su enseña tricolor, secuestradora de la vieja bandera de la Patria.»
(Del discurso de Calvo Sotelo en el Palace Hotel, de Madrid, el 12 de enero de 1936, con ocasión del homenaje nacional a las minorías monárquicas de las Cortes.)”

Puedes consultar esos mismos periódicos hoy, o cualquier día: ¡La misma santidad!

Y ahí tenéis (22)
https://laluznobasta.wordpress.com/2015/01/23/leer-a-wallace/
Y ahí tenéis (23)
http://lamaripoval.com/2015/01/25/regresion-imperiosa/

Viaje a la cara oculta: “Ya va siendo hora…”

https://grojol.wordpress.com/2012/10/28/ya-va-siendo-hora/


LLEGUÉ, VI,VIVIENDO ESTOY… – (c) – grojol