Si solo somos humanos… (1)

1

Si solo somos humanos…

Cuando se trata de explicar el daño habido: silencio.

¿A quién vamos a engañar a estas alturas?

¿A qué alturas exigiremos que nos den explicaciones?

 

2

¿Cómo se demuestra que el amor es auténtico?

¿Con hermosas palabras?

No…

No hay palabras que puedan demostrar un sentimiento.

 

3

Solo los hechos definen lo que somos.

Y… somos imperfectos.

Más solo lo que hacemos 

puede dar reflejos de verdad a lo que somos.

 

4

Sus palabras ya no me dicen nada.

Fueron sus profundos silencios 

los que me dieron la medida

de sus desprecios.

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Libertad para ser

 

                                                “Para la libertad, sangro, lucho, pervivo” …                                                                                         

Miguel Hernández 

 

No es nada si no se usa.

Solo una bonita palabra

eclipsada… 

sin razón.

 

La sinrazón siempre gana 

si domina 

los caminos de la ley, 

o del amor.

 

Siempre gana… 

cuando crea vericuetos 

para burlar la verdad, 

para torcer voluntades, 

para otorgar un valor 

a aquello que no lo tiene

por mucha ley “ad hoc”…

por mucho falsificado amor…

 

La sinrazón se mantiene 

sostenida 

por mi silencio, 

por tu silencio…

Nuestro silencio.

 

Y el silencio prevarica 

empujado por el miedo.

Ese miedo…

que provocan 

los que le dan alimento.

 

Ese miedo es un veneno.

Es mi miedo…

Es tu miedo…

Nuestro miedo.

(pesadilla que se muerde la cola)

 

Contra ese veneno…

solo un remedio:

libertad. 

Libertad, sí.

¡LIBERTAD!

¡Qué bonita palabra!

 

Mas… 

no es nada… 

si no se usa…

si solo se queda en eso… 

en una bonita palabra

eclipsada…

sin razón.

 

Soy libre.

Eres libre.

¡Somos libres!

 

¡Libertad!

¡Libertad para usar!

¡Libertad para ser!

Libertad…

Libertad es.

Quiero vida

Quiero sentirme, entre otros, humano;

y vivir la alegría de ser, aunque otros se opongan.

Quiero sentirme hijo y hermano, 

aunque ellas se acojan 

a que yo soy el malo.

¡Quiero paz!

 

Quiero que mis ojos puedan ver

lo más bueno que ofrece la vida

y procuro no evitar que se vayan 

a husmear las alfombras 

de tanto palacio.

¡Quiero justicia!

 

Quiero que mis oídos quieran oír 

los mejores adagios del mundo,

y procuro que lleguen a ellos 

los ayes que desgarran las bocas 

de tanto perseguido.

¡Quiero libertad!

 

Quiero que mi nariz pueda oler 

los aromas de los campos floridos,

y procuro que huela el espanto 

de tanto muerto que muestran 

más de mil mediterráneos.

¡Quiero vida!

 

Quiero que mi boca elija gustar 

el sabor de la miel de incansables obreras,

y procuro evitar que se metan en ella 

tanto zángano

y tantas moscas groseras.

¡Quiero dignidad!

 

Quiero que mi piel busque siempre otra piel

y sentir la verdad de otro ser en mi ser,

y procuro afrontar las garras afiladas

de tanto egoísmo 

que destruye y que nada más quiere ver.

¡Quiero amor!

 

Dicen que querer es poder… 

y es mentira. 

No quiero el poder que elimina lo que tiene sentido.

No quiero el poder que complica la vida.

No quiero el poder que contamina el mar y el camino.

 

No quiero el poder que gobierna la desidia

y encarcela, de forma miserable,

las clamorosas verdades.

No quiero el poder que más margina;

ese que se siente, sin serlo, indispensable.

 

No quiero palacios ni encubridoras alfombras 

ni perseguidos por pedir libertad en la vida.

No quiero muertos en las aguas 

ni en las tierras

ni zánganos ni moscas groseras

ni poderes egoístas.

 

Quiero. 

¡Quiero!

¡Quiero… paz!

¡Quiero… justicia!

¡Quiero… libertad!

¡Quiero… vida!

¡Quiero… dignidad!

¡Quiero… amor!

 

Quiero.

¡Quiero!

¡Quiero vida!

 

Quiero vida.

¡Es lo que hay!

Hay siempre algún dolor 

en las espaldas de un humano…

y humanos que no quieren saber 

de otras espaldas.

 

Hay silencios que gritan 

cuando no son posibles las palabras…

y gritos que se ahogan 

ante humanos sin entrañas.

 

Hay veces que no hay dolores, si son ajenos,          

aunque sean los de un hermano.                                             

Hay veces que duele menos                                                                                    

cuando el dolor es lejano.                    

                                                 

Hay humanos diferentes…

y humanos que no quieren diferencias.

Hay humanos consecuentes…

y humanos que no asumen consecuencias.

 

Hay quien sabe que lo que hace 

lo hace mal, y no le importa nada.

Hay quien no sabe lo que hace,

y defiende su ignorancia con espada.

 

Hay quien no quiere soñar… 

y roba a quien tiene un sueño.

Hay quien no quiere hacer… 

y deshace lo que está hecho.

 

Hay quien no quiere vivir… 

y destruye lo que es bueno.

Hay quien no quiere ni amar…

y rompe el corazón ajeno.

 

¡Es lo que hay!

¿No hay más?