5. Toni

Nada que destacar de los primeros años de vida de Toni. Se presentó en este mundo en medio de una cruel guerra. Llegó antes de tiempo y con un sexo que no era el que esperaban sus padres. Nada que destacar de los siguientes años, salvo la utilización que hacían de ella, obligándola a permanecer en vela, sentada en una silla de madera, vigilando el sueño de la madre durante aquellas noches en las que el padre iba a volver muy tarde a casa.

La vida en aquel terreno, alejado de todo, era monótona y triste. La mejor salida para Toni fue un matrimonio prematuro que fue bendecido con dos hijos a los que podría dedicar el resto de su vida. Una vida que transcurría siempre según lo que se esperaba de ella: cuidar de la casa y de la familia. Era lo que tenía que hacer y lo hacía a la perfección. Jamás recibió de nadie unas palabras de agradecimiento por su dedicación. Solo hacía lo que debía.

La vida, que parece corta cuando nos sonríe, se hace pesada cuando todos los días vienen repletos de monotonía. Monotonía que solo se rompe ante acontecimientos de especial relevancia. Acontecimientos que nos ilusionan porque se abre una posibilidad cambio.

Primero fue el matrimonio de un hijo, que pronto la hizo abuela. Después vino la muerte del marido y la decisión de irse a vivir con el hijo que le quedaba soltero. Cambios que no alteraron en nada su destino: hacer siempre lo que se esperaba de ella; cuidar de la casa y de la familia. Todo parecía que iba a cambiar de verdad cuando el hijo que le quedaba le dio la alegría de que se casaba.

Toni decidió hacer lo que se esperaba de ella. Confiaba en que muy pronto comenzaría a sentir algún cambio. Dejó su habitación para no ser una molestia a la pareja. Se fue, voluntariamente, a la habitación del sótano.

Pero nada en su vida había sido como ella esperaba, y nada cambió entonces. Desde que se bajó al sótano mucho menos. El único cambio que percibía era que ya nadie esperaba nada de ella. Ahora envidiaba, secretamente, la compañía y las atenciones que disfrutaban los perros y los gatos que habían entrado en aquella casa.

Atrapada en el sótano de la vida no quería pedirle a su hijo que la enviara a un asilo. ¿Qué pensarían los vecinos si se le ocurría tomar esa decisión?

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La historia está harta

                                             A Carmen de Burgos (1867-1932)

 

La historia está harta
de ver
que no podemos.

La historia está harta
de callar
lo que no hacemos.

Su silencio sugiere
cómo hacer
que parezca
que nos movemos.

Los silencios de tantos
son silencios impuestos
por la fuerza
de horrorosos sucesos.

La historia está harta
de esperar
que la cambien un día.

La historia está harta
de que siempre
decidan los mismos.

Su espera ya es larga
y se antoja inútil
si solo cuentan
los “-ismos”.

La historia está harta
de contar la versión
del que vence en el duelo.

La historia está harta
de olvidar
al que queda en el suelo.

Lo que otros sufrieron
no le sirve ya a nadie,
pero sirve de ejemplo
para hacernos cobardes.

La historia está harta
de contar
con el mismo destino.

La historia está harta
de que nadie se atreva
por otro camino.

El confort se hizo cargo
de dormir nuestras mentes,
de sumir nuestros sueños
en profundo letargo.

La historia está harta
de un fluir
tan amargo.

La historia está harta
del que vive sin vida,
del que pasa de largo.

QUE NO… QUE NO

Saturno devorando a sus hijos
Imagen: Tomada de la red

Que no puede ser…
-que tus ojos
no quieren ver-
…y lloro tu risa perdida,
porque ya no nos puede ofrecer
una digna salida.

Acaté tus reproches…
-Acatamos-
Que maldije tu sangre y tus venas.
-Que las maldijimos-
Que no merezco tus besos.
-Que no los merecemos-
Que no soy digno de tu amor.
-Que no somos dignos-
Que no supe estar de tu lado.
-Que no, que no lo supimos-

Y ahora lo sé…
-Lo sabemos-
¡Ya está claro!

Haga lo que haga,
siempre habrá un “que no”
para echarme a la cara.

Y no sé por qué motivos.

Uno a otros mi dolor
y todos se hacen uno
para cambiar tus “que no”
por otros más asertivos.

¿Por qué, siempre,
me has rechazado?
¿Por qué me cargas la pena
de un cañón imaginario,
rompiendo así la esperanza
de lo más necesario?

¿Quién te ofrece firmeza?
¿Quién te inyecta rencor?
¿Quién maneja tus pasos
para herirme mejor?

Difícil me lo pusiste
para estar a tu lado.

Que no…
Que no es imaginario solo el cañón.
Que no…
Que no es solo el desprecio.
Que no…
Que no es solo el rencor.
Que no.
Que no.
Que no…

Cuando tú quieras…

Aquí tendrás reservado,
dentro de mi corazón,
todo el amor rechazado,
cada beso no llegado,
la malograda ilusión…
y la perdida inocencia.

Que una vez me diste vida
y, aunque hoy solo hay dolor,
quizá mañana tus ojos
vuelvan a ver con amor…
que no con pura apariencia.

Y ahí tenéis (13)
https://apalabrandolosdias.wordpress.com/2014/11/21/la-expresion-de-los-afectos/

Y ahí tenéis (14)

http://infinity-hope.com/2014/11/28/lo-grande-de-ser-pequeno/

Viaje a la cara oculta (¿Cómo puede haberme ocurrido esto a mí?)
http://wp.me/p1Bx0Z-e



QUE NO… QUE NO – (c) – grojol

DESENCUENTRO ABSOLUTO

Inaki Miranda - "Desencuentro"- Collage/Acrylic-
htpp://inakimiranda.com/ – “Desencuentro”- Collage/Acrylic

 

Empujaba su soledad igual que lo hacía con el carrito azul de su habitual supermercado. Y como todo hábito profundamente arraigado, ambos empujes los hacía automáticamente y sin esfuerzo alguno. Mientras empujaba, trataba, siempre, de dejar la mente en blanco para descansar, por un momento, de dar más vueltas a algo tan trillado.

Cogió, mecánicamente, el papelito para el turno de la pescadería y se dispuso a echar una ojeada de inspección en busca de algún capricho fresco y asequible. De pronto; al levantar la mirada de la descomunal boca de rape que, hasta el momento, era el candidato número uno para el capricho del fin de semana; la relajación que los automatismos de empuje le habían proporcionado en los últimos meses se hizo añicos. Igual que aquella copa de cristal de Bohemia que, hace ya tantos años, le vino a confirmar que lo que él -el que, a pesar de todo, sería el padre de su hijo- bebía; era para compensar lo que no vivía.

¡Acababa de ver al demonio en la pescadería! El aire le faltaba igual que cuando sufría los ataques de alergia, pero ahora, en pleno inicio del otoño, no estaba preparada para combatir dolencias propias de la primavera. Y… ningún aerosol estaría preparado para contrarrestrarla a ella, su odiada rival, la causante de todos sus males.

Empujó el carro por el pasillo más próximo y, con mirada de torero hacia el tendido, se alejó pausadamente, sin sobresaltos, sin mostrar su contrarieadad; como solía mostrarse ella: señora, estirada y sin sonrisa; en dirección a la salida sin compra. Ya pagaría alguien por la insoportable contrariedad que estaba intentando superar, como siempre, sola.

Pero… ¡Qué cruel resulta, a veces, una carambola del destino!

Esa mirada torera, de aparente superioridad, sufre una súbita transformación que hubiera resultado incomprensible un segundo antes; los ojos se abren más allá de sus posibilidades físicas y se tornan incrédulos; como si un toro bravo hubiera sorteado todas las barreras y se hubiera plantado, de improviso, ante el desarmado espada que abandonaba la arena con las manos vacías.

¡Era él! ¡Él! Era él, el que empuja un ridículo carrito azul,  el que se aproximaba, embobado, mirando hacía la pescadería, buscándola a ella. Sí a ella, al demonio.

Mientras se cruzaban los carritos, intentó recuperar la compostura, pero fue incapaz…  al comprobar que él la miraba a la cara y le buscaba los ojos. Ella no pudo resisirlo… la cabeza se inclinó y sus ojos, sin poder remediarlo, se clavaron en el suelo.

Desencuentro absoluto
Imagen: grojol

Las decepciones tienen eso…
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En el siguiente enlace: http://espacioaureo.wordpress.com/2014/06/11/y-de-eso/ encontrarás un magnífico poema. La primera vez que lo leí me atrapó y yo lo atrapé a él. Ahora lo quiero mostrar aquí porque complementa este ocasional DESENCUENTRO y ofrece una salida digna a todos los demás.

¡Gracias ESPRAMI!

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DESENCUENTRO ABSOLUTO -(c) -grojol