Ha de venir…

Ha de venir…
si de todos viene,
si construimos sin ira,
si el desprecio no domina,
si lo que importa…
no solo es lo que se tiene.

Lo que importa
es quien construye,
quien arregla los caminos
que la vanidad destruye,
quien orienta a los perdidos…
quien la ilusión restituye.

Son ya tantos los fracasos…
que no debería importarnos
la larga espera.
No son urgentes los cambios
que el mundo anhela:
son… necesarios.

Lo nuevo ha de ser,
sin privilegios, justo:
nacido del amor
y de la paz
y del talante abierto.
Debe oler a presente digno
y a futuro cierto:
sin mentiras,
sin rencores,
sin mal gusto.

Ha de venir…
si por todos viene,
si construimos sin ira,
si el desprecio no domina,
si lo que importa…
no solo es lo que se tiene.

Lo que importa es el respeto
que iguala a los humanos,
es el ser que da su vida,
es el suelo que pisamos,
es el que cura la herida;
no el que hiere a sus hermanos.

Lo nuevo: planificado
hasta el detalle menor;
será el hijo esperado
fruto solo del amor.

Lo que importa es el humano
que no está mirando su ombligo.
Es el humano que es
y no tiene humano enemigo.

Lo que importa es el que es,
el que siempre da la cara,
el que nunca exige nada,
el que solo es… lo que ves.

El que no construye un muro
que separa a los humanos.
El que no se muestra duro
con los que son sus hermanos.

Ha de venir…
si para todos viene,
si construimos sin ira,
si el desprecio no domina,
si lo que importa…
no solo es lo que se tiene.

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5. Toni

Nada que destacar de los primeros años de vida de Toni. Se presentó en este mundo en medio de una cruel guerra. Llegó antes de tiempo y con un sexo que no era el que esperaban sus padres. Nada que destacar de los siguientes años, salvo la utilización que hacían de ella, obligándola a permanecer en vela, sentada en una silla de madera, vigilando el sueño de la madre durante aquellas noches en las que el padre iba a volver muy tarde a casa.

La vida en aquel terreno, alejado de todo, era monótona y triste. La mejor salida para Toni fue un matrimonio prematuro que fue bendecido con dos hijos a los que podría dedicar el resto de su vida. Una vida que transcurría siempre según lo que se esperaba de ella: cuidar de la casa y de la familia. Era lo que tenía que hacer y lo hacía a la perfección. Jamás recibió de nadie unas palabras de agradecimiento por su dedicación. Solo hacía lo que debía.

La vida, que parece corta cuando nos sonríe, se hace pesada cuando todos los días vienen repletos de monotonía. Monotonía que solo se rompe ante acontecimientos de especial relevancia. Acontecimientos que nos ilusionan porque se abre una posibilidad cambio.

Primero fue el matrimonio de un hijo, que pronto la hizo abuela. Después vino la muerte del marido y la decisión de irse a vivir con el hijo que le quedaba soltero. Cambios que no alteraron en nada su destino: hacer siempre lo que se esperaba de ella; cuidar de la casa y de la familia. Todo parecía que iba a cambiar de verdad cuando el hijo que le quedaba le dio la alegría de que se casaba.

Toni decidió hacer lo que se esperaba de ella. Confiaba en que muy pronto comenzaría a sentir algún cambio. Dejó su habitación para no ser una molestia a la pareja. Se fue, voluntariamente, a la habitación del sótano.

Pero nada en su vida había sido como ella esperaba, y nada cambió entonces. Desde que se bajó al sótano mucho menos. El único cambio que percibía era que ya nadie esperaba nada de ella. Ahora envidiaba, secretamente, la compañía y las atenciones que disfrutaban los perros y los gatos que habían entrado en aquella casa.

Atrapada en el sótano de la vida no quería pedirle a su hijo que la enviara a un asilo. ¿Qué pensarían los vecinos si se le ocurría tomar esa decisión?

La historia está harta

                                             A Carmen de Burgos (1867-1932)

 

La historia está harta
de ver
que no podemos.

La historia está harta
de callar
lo que no hacemos.

Su silencio sugiere
cómo hacer
que parezca
que nos movemos.

Los silencios de tantos
son silencios impuestos
por la fuerza
de horrorosos sucesos.

La historia está harta
de esperar
que la cambien un día.

La historia está harta
de que siempre
decidan los mismos.

Su espera ya es larga
y se antoja inútil
si solo cuentan
los “-ismos”.

La historia está harta
de contar la versión
del que vence en el duelo.

La historia está harta
de olvidar
al que queda en el suelo.

Lo que otros sufrieron
no le sirve ya a nadie,
pero sirve de ejemplo
para hacernos cobardes.

La historia está harta
de contar
con el mismo destino.

La historia está harta
de que nadie se atreva
por otro camino.

El confort se hizo cargo
de dormir nuestras mentes,
de sumir nuestros sueños
en profundo letargo.

La historia está harta
de un fluir
tan amargo.

La historia está harta
del que vive sin vida,
del que pasa de largo.

LLEGUÉ, VI, VIVIENDO ESTOY…

 

Imagen: tomada de la red
Imagen: tomada de la red

Llegué,
indefenso e ignorante,
tras una cruel guerra
entre hermanos
-es que así son
las guerras todas-
y crecí en la ignorancia
-que no era buena,
pero guardaba amor
y sentimiento-
y en la dulzura inmensa
de la amarga pobreza.

Vi,
la tristeza
de gentes oprimidas
entre ahogados recuerdos,
entre lágrimas escondidas
por vidas secuestradas,
por vidas suprimidas
sin motivo…

Viviendo estoy…
entre humanos
que persisten
en vivir en la ignorancia,
mientras piensan
que necesitan nadar en la abundancia,
y que creen que una vez vencieron
-se equivocan,
que no vencieron nada-
y continúan
-ignorantes-
esperando otra cruzada.

¿Seremos tan desalmados que no nos importe que se repita la historia?

El país al que llegué (en la prensa del día)

“Primera plana” (7-7-1954) en “ABC” de Madrid: pagina en pdf.

“Significativo homenaje” (7-7-1954) en “La Vanguardia” de Barcelona:

“EN EL 18 ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE CALVO SOTELO
Su santa intolerancia (la negrita es mía)
«Nuestra arrogancia previsora, apriorística, ínspirada en la fe y no en el despecho, nos ha preservado de todo acatamiento a la República, y de reverenciar sus jerarquías, y de convivir con sus instituciones, y de formar en sus cuadros de mando y de saludar su enseña tricolor, secuestradora de la vieja bandera de la Patria.»
(Del discurso de Calvo Sotelo en el Palace Hotel, de Madrid, el 12 de enero de 1936, con ocasión del homenaje nacional a las minorías monárquicas de las Cortes.)”

Puedes consultar esos mismos periódicos hoy, o cualquier día: ¡La misma santidad!

Y ahí tenéis (22)
https://laluznobasta.wordpress.com/2015/01/23/leer-a-wallace/
Y ahí tenéis (23)
http://lamaripoval.com/2015/01/25/regresion-imperiosa/

Viaje a la cara oculta: “Ya va siendo hora…”

https://grojol.wordpress.com/2012/10/28/ya-va-siendo-hora/


LLEGUÉ, VI,VIVIENDO ESTOY… – (c) – grojol