En el Teatro

Con el permiso de Teresa, traigo de “Bajo La Sombra” a “esta boca es mía” este admirable “En el Teatro”.

Suscribo todo lo que ahí se dice porque son pensamientos y sentimientos que comparto.

Desde esta parte del mundo lamento profundamente el gran circo en el que, los grandes intereses, nos mantienen sufriendo cual sumisos espectadores.

Bajo La Sombra

Cuando el telón se cierra las personas pueden ser ellas mismas, no tienen la necesidad de actuar, dejan de ser títeres movidos por finos y delgados hilos que los guían con el propósito de agradar a los demás.

Cuando el telón se cierra, viene un merecido descanso de la teatralidad y entonces se puede ser libre, quitarse el maquillaje y las preocupaciones de ser codescendiente con los demás, puedes dejar de lado la hipocresía y la credulidad.

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Acto #1

Tal vez así es la vida, una obra de teatro bien planeada y estudiada. Cada instante es interactuar con avatares, una vida llena de protocolos.

Seguir en el rebaño es lo más seguro,  siguiéndolo siempre estarás bien, al menos eso es lo que dicen los demás, pero si se rompe el esquema te conviertes en la oveja negra. ¿Será mejor? Si en realidad el estar afuera te hace una persona más…

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¡Es lo que hay!

Hay siempre algún dolor 

en las espaldas de un humano…

y humanos que no quieren saber 

de otras espaldas.

 

Hay silencios que gritan 

cuando no son posibles las palabras…

y gritos que se ahogan 

ante humanos sin entrañas.

 

Hay veces que no hay dolores, si son ajenos,          

aunque sean los de un hermano.                                             

Hay veces que duele menos                                                                                    

cuando el dolor es lejano.                    

                                                 

Hay humanos diferentes…

y humanos que no quieren diferencias.

Hay humanos consecuentes…

y humanos que no asumen consecuencias.

 

Hay quien sabe que lo que hace 

lo hace mal, y no le importa nada.

Hay quien no sabe lo que hace,

y defiende su ignorancia con espada.

 

Hay quien no quiere soñar… 

y roba a quien tiene un sueño.

Hay quien no quiere hacer… 

y deshace lo que está hecho.

 

Hay quien no quiere vivir… 

y destruye lo que es bueno.

Hay quien no quiere ni amar…

y rompe el corazón ajeno.

 

¡Es lo que hay!

¿No hay más?

Ha de venir…

Ha de venir…
si de todos viene,
si construimos sin ira,
si el desprecio no domina,
si lo que importa…
no solo es lo que se tiene.

Lo que importa
es quien construye,
quien arregla los caminos
que la vanidad destruye,
quien orienta a los perdidos…
quien la ilusión restituye.

Son ya tantos los fracasos…
que no debería importarnos
la larga espera.
No son urgentes los cambios
que el mundo anhela:
son… necesarios.

Lo nuevo ha de ser,
sin privilegios, justo:
nacido del amor
y de la paz
y del talante abierto.
Debe oler a presente digno
y a futuro cierto:
sin mentiras,
sin rencores,
sin mal gusto.

Ha de venir…
si por todos viene,
si construimos sin ira,
si el desprecio no domina,
si lo que importa…
no solo es lo que se tiene.

Lo que importa es el respeto
que iguala a los humanos,
es el ser que da su vida,
es el suelo que pisamos,
es el que cura la herida;
no el que hiere a sus hermanos.

Lo nuevo: planificado
hasta el detalle menor;
será el hijo esperado
fruto solo del amor.

Lo que importa es el humano
que no está mirando su ombligo.
Es el humano que es
y no tiene humano enemigo.

Lo que importa es el que es,
el que siempre da la cara,
el que nunca exige nada,
el que solo es… lo que ves.

El que no construye un muro
que separa a los humanos.
El que no se muestra duro
con los que son sus hermanos.

Ha de venir…
si para todos viene,
si construimos sin ira,
si el desprecio no domina,
si lo que importa…
no solo es lo que se tiene.

Vamos a permitirnos la alegría

Vamos a permitirnos
la alegría…
La alegría de creernos
más humanos cada día.

Humanos que no aceptamos
las armas para matar.
Humanos que no usamos
la fuerza para ganar.

No es vencer lo que buscamos,
porque venciendo perdemos
la alegría que nos debemos
para sentirnos humanos.

Es crecer lo que queremos.
Crecer sin que venza el miedo,
sin que nos mande el dinero,
sin que nos pueda el horror.

Vamos a permitirnos
la alegría…
La alegría de querernos
más humanos cada día.

Humanos que no luchamos
para imponer un criterio.
Humanos que dialogamos
para crear algo serio.

Algo que sea diferente
a lo que está sucediendo.
Algo que sea la fuente
de lo que ya está naciendo.

Nuevas formas,
nuevos cielos,
nuevas sendas,
nuevos suelos.

Vamos a permitirnos
la alegría…
La alegría de sabernos
más humanos cada día.

Humanos que no dejamos
que manipulen más vidas.
Humanos que trabajamos
para evitar más heridas.

No hay humanos ilegales,
no a las leyes que lo digan.
Mujeres y hombres iguales,
que los hechos no desdigan.

No a la mentira que manda.
Sí a la verdad que responde.
No a la violencia que mata.
Sí al amor que repone.

Vamos a permitirnos
la alegría…
La alegría de sentirnos
más humanos cada día.