MAÑANA

XIV

Hoy

mis palabras

no pueden llegarte.

Mañana, sin embargo,

quizá sea tarde para hablarte.

Mi mundo es ahora tan pequeño

y tú tan grande.

Quiero intentar vivir

sin ti delante:

sin luz,

sin esperanza,

sin alegría…

Si así pudiera hacerlo

así lo haría.

Más no puedo.

Jamás podría vivir

sin la esperanza

de sentirte mía.

Hoy,

ciego y triste,

camino mi camino

con soledad,

en la noche,

en el hastío.

Mañana, sin embargo,

quizá todo a mi lado esté vacío.

Si, al menos, al mirar mis manos,

encontrara qué ofrecerte.

Mañana…

Mañana será tarde.

Mañana, vida mía, podré amarte.

——

Incluida en el original Primeros Pasos de “libro de poemas

Si quieres el “libro” completo (en pdf) solo tienes que pedirlo a través de la página libro de poemas.

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Mis palabras

XV

Mis palabras

 

Si un solo sentimiento

pudieran expresarte

mis palabras,

a nada esperaría.

¡Mis palabras…

mis pobres palabras…!

Ellas no saben nada

de sentimientos.

Y sin embargo con ellas

tengo que decir: ¡te quiero!

¿Qué saben decirte ellas

de lo que siento?

¡No sigas mis palabras

porque no quiero…!

No quiero que las recojas

ni que las guardes

ni que escojas las mejores

para tenerlas delante.

¡Mis palabras…

mis pobres palabras…!

Ellas no saben nada

de sentimientos.

Y sin embargo con ellas

tengo que decir: ¡te quiero!

Y te quiero sí,

te quiero,

sí que te quiero;

pero no esperes mis palabras

porque mi amor es silencio.

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Si quieres, puedes…

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Seguir adelante

La incertidumbre, que no era buena para los mercados, era lo único que los políticos ofrecían a los que, irremediablemente, habían sido puestos en el camino de la pobreza.

Cada día que pasaba se parecia más al anterior y no se caracterizaba, precisamente, por la alegría de vivir.

A pesar de todo, seguir adelante era lo más sensato. Seguir adelante con escasas perspectivas. Seguir adelante con un bebé de pocos meses que quiere comerse su mundo. Seguir adelante sin trabajo, en este mundo, con una hipoteca y apurando el paro.

Seguir adelante… mientras millones de euros van a parar a los que no quieren perder, y tienen el poder para conseguir lo que quieren; aunque cueste más millones… de parados, de utilizados para recuperar la confianza que ellos necesitan; mientras gobierna el dinero y agoniza la política.

¡Seguir adelante!

¿Para que ellos salven su confianza?

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XIX

Me abate continuamente

este extraño sentimiento

de sentir que estoy viviendo

sin conocer a la gente.

Camino continuamente

y no me veo avanzar:

a cada paso un lamento

y la mirada hacia atrás.

-El camino recorrido…

Sentir… Volver a empezar.-

¡Camino ingrato,

qué duro es caminar

por tus peñas…

por tus prados…!

¡¡Qué duro es continuar!!

– De Primeros pasos

La risa sola

Para Carlos Pulido, la vida, como decía la canción, no vale nada.

Cuando se refería a la vida, estaba pensando en su vida, y, dentro de su vida, a lo que le quedaba por vivir.

Estaba ya un poco harto de que todos le dijeran que a mal tiempo buena cara, que no hay mal que cien años dure, que la vida son cuatro días locos… y que hay que pasarlos con una sonrisa.

 – ¿Quién ríe solo?

Había leído que las personas risueñas eran menos propensas a las enfermedades y, que si enfermaban, se curaban antes. También había oído mil veces “Tu risa”, la canción de Olga Manzano y Manuel Picón, del poema del mismo nombre de “Los versos del Capitán” de Neruda. Mil veces se le habían puesto los vellos de punta con el estribillo a dos voces, en el que Olga eleva el tono cuando canta:

Quítame el pan, si quieres,

quítame el aire, pero

no me quites tu risa

porque me moriría”

Cuando a la presión de todo el universo se une la soledad más triste, la risa se desactiva y no cumple su función.

 – ¿Quién ríe solo?

Carlos había venido al mundo después de una guerra civil desvastadora, cuando había pasado lo malo, después de unos “ajustes” que habían segado miles de vidas, como la de su abuelo. Su vida entera pasaba por su mente con una rapidez vertiginosa. Atrás quedaban los años de paro que, a su edad y en las circunstancias actuales, suponían el final de su vida laboral. Atrás quedaban las risas apagadas de todos los que estuvieron a su lado y ahora, por las circunstancias actuales, no estaban; lo que suponía el final de su vida social.

Los agentes judiciales ya venían de camino. Atrás quedaría, en pocas horas, el último lugar en el que refugiarse de la soledad y de los “ajustes” nuevos.

La decisión fue tomada en un segundo. Acercó una silla a la ventana y se lanzó al vacío. Le parecía estar oyendo su canción preferida:

“Amor mío, en la hora

más oscura desgrana

tu risa, y si de pronto

ves que mi sangre mancha

las piedras de la calle,

ríe, porque tu risa

será para mis manos

como una espada fresca.”

La vida que le quedaba se detenía en aquel momento. Con el puño cerrado, la espada en sus manos y una leve sonrisa; lo había conseguido: reirse de la vida, precisamente.

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XXI

MAL SUEÑO

Esta incesante angustia que nos invade

es un extraño sueño que combate,

con sus horrorosas olas, al corazón humano.

El corazón, esquivo, se acobarda

y huye y se guarece,

escondido entre las rudas algas

de nuestro desolado y triste mar.

A veces, inoportuno, se enternece

y se vuelven sobre él las alimañas,

usando de las más terribles mañas,

buscando la destrucción a cualquier precio.

El corazón, abrupto y solitario,

al mundo juzga ya con el desprecio;

cerrado a todo ya, sigue el destino

deseando el final de su camino.

– De Primeros pasos