Vivir sin pronombres

Vivir sin pronombres, entregados al destino,

no es vida. Es miseria humana embrutecida.

Es vivir sin color, con el alma dolorida,

sin luz, sin esperanza, sin ilusión, sin tino.

 

El alma solo sabe llorar su triste sino,

rendida al abandono de quien de sí se olvida.

No deja de quejarse de su propia herida

sin comprobar siquiera que siempre hay camino.

 

No es bueno castigarse a vivir de esta manera,

lamento con lamento, siempre como alma en pena,

sin dar opción a ser. Siempre con dolor por fuera.

 

Y por dentro… el vacío de una luna llena.

Sin espacio al amor, al sueño, a la quimera,

al caminar junto a otro en busca de vida plena.

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Vengo de perder

Vengo de perder una guerra sucia.

De perder una guerra

que nadie declaró.

Vengo de perder una guerra fría.

De perder una guerra

que alguien diseñó.

Vengo de perder una guerra…

que no tuvo vencedor.

Vengo de perder una guerra…

que si tuvo perdedor.

Fui declarado muerto

por quien la vida me dio.

Todo, entre nosotros, se extinguió.

Mía era la paz, suya la agonía.

Yo me puse en su piel.

Ella dejó

que hicieran tiras con la mía.

Quise volver

para mostrar mi alegría

mas no pudo ser,

que el dolor de la tristeza

se hace fuerte todavía.

Humano ¿Dónde estás?

Humano.
¿Dónde estás?

No te encuentro
en el amor
y no me quejo.
Me quejo del amor
que no existe.

La culpa no es de uno,
es de todos.

Si te busco,
siempre estás
en la mentira
y no te dejo.
Dejo la mentira
que existe.

La culpa no es de uno,
es de todos.

¿Para qué quejarse
cuando el amor no existe?
Lo indicado
es amarse.

¿Para qué dejarse
y que gobierne la mentira?
Lo adecuado
es liberarse.

La culpa no es de uno,
es de todos.

Sin hacer nada.
¿Dónde está el humano
que resiste?

Sin dar nada.
¿Dónde está el humano
que ama?

¿Dónde estás?
Humano.
¿Dónde estás?

La historia está harta

                                             A Carmen de Burgos (1867-1932)

 

La historia está harta
de ver
que no podemos.

La historia está harta
de callar
lo que no hacemos.

Su silencio sugiere
cómo hacer
que parezca
que nos movemos.

Los silencios de tantos
son silencios impuestos
por la fuerza
de horrorosos sucesos.

La historia está harta
de esperar
que la cambien un día.

La historia está harta
de que siempre
decidan los mismos.

Su espera ya es larga
y se antoja inútil
si solo cuentan
los “-ismos”.

La historia está harta
de contar la versión
del que vence en el duelo.

La historia está harta
de olvidar
al que queda en el suelo.

Lo que otros sufrieron
no le sirve ya a nadie,
pero sirve de ejemplo
para hacernos cobardes.

La historia está harta
de contar
con el mismo destino.

La historia está harta
de que nadie se atreva
por otro camino.

El confort se hizo cargo
de dormir nuestras mentes,
de sumir nuestros sueños
en profundo letargo.

La historia está harta
de un fluir
tan amargo.

La historia está harta
del que vive sin vida,
del que pasa de largo.